Tortilla de patatas con pimientos y caldo de pollo

Normalmente, cuando hago tortilla de patatas, al huevo le echo un poco de leche o nata para cocinar. De esta manera, la tortilla gana en volumen y queda más esponjosa. Esta vez, ha sido caldo de pollo. ¿Por qué? Podría deciros que he tenido una inspiración, pero sería mentira. La verdad es que me guardé un poco de la receta de ayer y, antes de tirarlo, he probado suerte. No la tuve.

Ingredientes:

  • 3 huevos
  • 2 patatas
  • 1/2 pimiento
  • Caldo de pollo

 

Aunque en la foto aparecen tres patatas, yo usé dos. Grave error.

Pelamos las 2 patatas, las troceamos y las ponemos a freír.

 

Mientras se van haciendo, batimos los huevos en un bol.

 

Y añadimos el caldo de pollo.

Hasta este momento yo pensaba que me estaba saliendo un recetón.
Cuando las patatas estén hechas, las añadimos a la mezcla y las chafamos. Está la versión “No las chafamos” y te encontrarás los trozos de patata en la tortilla. A mí no me gusta, así que las chafo.

 

Entre tanto, hemos troceado el medio pimiento verde y lo hemos puesto a freír en el mismo aceite.

Cuando estén hechos, los sacamos y los ponemos sobre papel de cocina para que suelten el exceso de aceite.

 

Y los añadimos al huevo con patatas y caldo.

 

Y yo que seguía emocionado con el pedazo de receta que me estaba saliendo.

Hasta que las leyes de la cocina me devolvieron a la realidad.

La mezcla la ponéis en la sartén sobre una parte del aceite que hemos usado para freír las patatas y los pimientos.

Yo usé ésta pequeñita para que la tortilla quedase corta de diámetro pero alta.

Aquí empecé a ver la luz y a pensar que lo del caldo no había sido una buena idea.
La cuestión es que con el caldo añadido al huevo le costaba cuajar y no había manera de que la tortilla quedase consistente por la parte que se estaba friendo.
Al final, y más a ojo de buen cubero que porque estuviera seguro, le di la vuelta.

 

Bueno, de aquella manera.

Pero seguía teniendo el mismo problema, el exceso de líquido no dejaba cuajar bien el huevo. Y nuevamente a ojo, la di por hecha y la retiré de la sartén.
Se habían medio salvado los muebles pero no era, para nada, lo que esperaba conseguir.

Aún así, al tupper.

EDITO: Bueno, esto es mentira. No estoy editando. Lo cociné ayer, me lo he comido este medio día y lo estoy publicando por la tarde. He puesto EDITO para que parezca que ha habido un periodo de reflexión, pero no.
A lo que iba. EDITO: La idea no era tan mala como lo que yo había pensado. El caldo le da un sabor curioso a la tortilla. Y si en lugar de preparado usamos un caldo de carne casero bien potente puede salir una tortilla de narices.
El problema es de forma, no de fondo. O faltaban patatas o sobraba caldo. La cuestión es que la mezcla tendría que haber sido mucho más consistente antes de llevarla a la sartén.
Me lo guardo para otro día.
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3 comentarios en “Tortilla de patatas con pimientos y caldo de pollo

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