Solomillo de vaca con salsa de whisky

Receta que me pasó Asun, una compañera de trabajo que me la pasó y alguna más que caerá por el blog. Lo importante aquí es la salsa. Y, aunque creo que la elección del solomillo para acompañarla es la ideal, pegaría con cualquier tipo de carne roja.

Ingredientes:

  • 2 cortes de solomillo de vaca
  • 2 cabezas de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 1/2 vaso de whisky
  • 1/2 vaso de caldo de carne
  • Mantequilla
  • Comino

En una sartén con un chorro de aceite bien caliente sellamos la carne.

Retirada y reservada, a continuación le quitamos la piel exterior a las cabezas de ajos, les pegamos un tajo y las ponemos en la sartén a fuego lento. Le iremos dando vueltas, cuidando que no se quemen, hasta que queden tiernecitas.
Durante el proceso se me ocurrió la idea de quedarme con algunos dientes de ajo y hacer una picada con avellanas o algún otro fruto seco. Pero como no tenía avellanas ni ganas para hacerlo, al final nada.
Cuando las cabezas ya hayan hecho su labor, las retiramos y añadimos el medio vaso de whisky.
He de confesar que yo no soy de whisky, las bebidas destiladas no son santo de mi devoción. A ver, si salgo de noche unos cubatas pueden caer. Pero es la presión social la que me obliga, no que yo quiera beber.
Así que la elección de la marca no ha seguido unos criterios estrictamente culinarios. ¿Es Vat 69 un buen whisky? Pues no lo sé. Y, sinceramente, no me importa. Pero es el que bebía uno de los protagonistas de la serie Hermanos de Sangre y me hizo gracia.
Total, que le añadimos el whisky y dejamos que se evapore el alcohol.
Aquí ya le he añadido el whisky. En la foto no se aprecia, pero como podréis apreciar el olor es inconfundible.
Cuando el alcohol esté evaporado le añadimos el caldo de carne.
La tacita tan mona que veis es lo que he usado como medida cuando hablo de medio vaso. Para que tengáis una referencia. Más que un cortado, menos que un café con leche.  La precisión es importante en este tipo de recetas.
Ahora viene la mantequilla. Se la añadís y vais removiendo suavemente hasta que se derrita.

 

Finalmente incorporáis el laurel y el comino y que vaya reduciendo.

Por último, el solomillo que habíais reservado para que se acabe de hacer.

Al final creo que me quedó la salsa demasiado líquida, pero os aseguro que estaba para chuparse los dedos.

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