Tallarines con salsa de marisco

Una receta con pocos ingredientes, no muy difícil de hacer y que, sólo por el nombre, ya da el pego. Luego igual no te gusta, pero de entrada llama la atención. Y es que el marisco es lo que tiene, discreto no es.

Ingredientes:

  • Tallarines
  • 5 langostinos
  • 5 gambones
  • 3 dientes de ajo
  • 2 cubicaldos caseros de pescado
Ya veréis como con tan pocos ingredientes nos podemos complicar la vida.
Cogéis una olla alta, la llenáis de agua y la ponéis a hervir.
Cuando el agua esté hirviendo, echáis uno de los cubicaldos de pescado y reserváis el otro.
Cuando hice los cubicaldos no le añadí sal, así que ahora, a mi discreción. Si usáis cubicados preparados, id con cuidado porque os puede quedar salado.

Cuando nuestro cubicaldo se haya deshecho, añadís los tallarines.

Generalmente el fabricante pone en el paquete el tiempo de cocción ideal. Os podéis fiar de él. En mi caso eran 6 minutos para que estuvieran al dente y 8 para que estuvieran suaves. En el paquete no aclaran lo que significa “suave”. Y al tacto tampoco se nota la diferencia.
Como soy indeciso por naturaleza, yo  los tuve 7 minutos.
Pasado ese tiempo, los coláis y dejáis que se escurran.

Antes de colarlos quedaos con un poco del caldito con el que habéis cocido la pasta.

Mientras se van escurriendo, vamos a por la salsa.

En una sartén echáis un poco de aceite y los dientes de ajo pelados.

Daos cuenta de que la calidad de la foto es menor que el resto. Esto es así porque mientras hago la receta voy sacando fotos con una cámara que me deja unas imágenes de entre 4 y 5 MB. Esto, para un miserable jpg, es una barbaridad. Porque (y esto es un grito de auxilio) los recursos no son infinitos.
Así que antes de subirlas, las edito y les bajo la calidad para que pesen menos. Aquí me pasé. Y ya había borrado la foto de la cámara.
Ya sé que esto no tiene nada que ver con la receta y, probablemente, no os importe en lo más mínimo. Pero mira, ya lo he contado.
Seguimos.
Cuando el ajo esté doradito lo quitáis de la sartén y lo reserváis.
En la sartén ponéis los langostinos y gambones.
Al fondo se ve el caldo que había reservado antes. Dentro, aunque no se vean, están los dientes de ajo. Como todo va a ir a parar al mismo sitio, los reservo juntos y así pueden ir charlando entre ellos hasta que los vuelva a necesitar. Un ingrediente aburrido es el primer paso hacia una mala receta.
En cuanto al marisco, he intentado ponerlo de manera que no se note, pero no ha sido posible. Para variar, se me olvidó sacarlo del congelador el día anterior.
Cuando estén hechos, los sacáis y reserváis. De primeras, he intentado reservarlo en la misma cazuelita en la que están el caldo y el ajo. Pero se me han empezado a quejar y los he puesto aparte.
Cogéis el segundo cubicaldo y se lo echáis a ese aceitico que está empezando a coger un buen sabor.

Llevaba rato fuera del congelador y eso hace mella.

Le añadís el caldo y los dientes de ajo.

Y las cabezas de los langostinos y gambones que habéis separado previamente.

Las cabezas las vais machacando con la cuchara de madera. Cuando creáis que han sufrido bastante, las quitáis y vais dejando que se reduzca la salsa.
Finalmente, con los langostinos y gambones que habíais pelado

Todo a un bote y por el turmix.

El resultado a la sartén.

Si os ha quedado demasiado líquida, dejáis que reduzca un poco. A vuestro gusto. Si no, añadís los tallarines y le dais a todo un par de vueltas para que se mezcle bien.

Y al tupper.

Por último, rallamos un poquito de queso.

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