Braseado de ossobuco al vino

La técnica que he usado hoy, el braseado, no es un invento mío. La he sacado de un libro de técnicas de cocina que se usa el los ciclos formativos de hostelería. Qué queréis que os diga. A mí me recuerda mucho a un estofado de toda la vida. Pero, ¿quién soy yo para discutirlo?

Normalmente aquí vienen los ingredientes con su foto correspondiente. Pero hoy uno de ellos necesitaba un procesado previo.

Antes de empezar, vamos a tener el ossobuco macerado en vino blanco, un tomate, un puerro y hierbas aromáticas.

Ahora sí, los ingredientes.

Ingredientes:

  • El ossobuco que hemos visto antes.
  • 1/2 puerro
  • Laurel
  • Tomillo
  • 1 Tomate
  • Algo más que le puse que no recuerdo.
  • Coulis de tomate
  • 1 patata
  • 1 cubicaldo de verduras
  • Setas (a vuestra discreción)
  • Unas tiras de bacon
Ahora que nuestro ossobuco se ha puesto tibio después de estar 12 horas nadando en vino, lo sacamos y lo ponemos a escurrir.

 

Lo enarinamos y lo pasamos por la sartén para marcarlo.

 

No es una sartén, lo sé.

Retiramos, reservamos y en ese aceite añadimos el puerro cortado en rodajas.

 

Le añadimos las setas troceadas.

 

Ahí al fondo se ve el ossobuco, todavía con la taja.

Dejáis que las setas suelten todo el agua sin parar de remover.

Y añadís las tiras de bacon.

 

Mientras se va haciendo, vamos preparando el caldo.

En un cazo, ponéis agua a hervir y le echáis el cubicaldo.

 

Y lo mantenéis a fuego fuerte.

Cuando el bacon haya soltado toda su saludable grasa, echáis el coulís de tomate.

 

Un par de cucharadas soperas.

Removéis para que se mezcle bien todo y añadís parte del vino (o todo) de la maceración previamente colado.
Si no lo habéis usado todo, el sobrante os lo podéis beber. Ya veréis que bien acaba la receta.
No, es broma. No lo hagáis.
Cuando el vino haya reducido, recuperamos nuestro ossobuco y lo cubrimos con caldo.

Lo que yo decía. Un estofado.

Cuando la carne esté hecha a vuestro gusto, la sacáis y dejáis reducir la mezcla.

 

Yo, en lugar de reducirla por cocción, opté por espesarla con una patata rota a trozos para que suelte el almidón.

Cuando haya espesado lo suficiente, cubrimos el ossobuco con la salsa.

Después de todo este proceso, ¿qué obtenemos?

Efectivamente. Una olla vacía.
Sí amigos, es lo que tiene querer comerse lo que uno cocina.
No, en serio. Aquí vendría la foto del tupper. No sé en qué estaba pensando. Eso, y que yo sí me bebí el vino sobrante.
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